
Volvió la vista atrás viendo cómo la casa iba alejándose cada vez más deprisa del coche. Parece irónico, pero cuantas más ganas tienes de llegar a un lugar, más largo se te hace el viaje, en cambio, cuando solo deseas permanecer allí, aferrándote a lo que más quieres, la despedida llega demasiado pronto.
Y perdiéndose en el horizonte, quedaba ya la vieja casona. Se giró y volvió a mirar la empedrada carretera y el camino que la llevaba a "alguna parte". Suspiró entrecortadamente por culpa del incesante traqueteo de jeep, quién sabe si alguna vez volvería.

