miércoles, 1 de abril de 2009

5 de abril


Después de mil meteduras de pata, de haberse echado todo en cara, de gritos, llantos, discusiones a altas horas de la madrugada (de esas en las que todos pierden), desesperación, lamentos y lamentaciones, perdones perdidos y agua fría en una ducha que no aclaraba absolutamente ninguna idea; decidió hacerlo, se puso delante del espejo y rompió contra él a golpes. La sangre se le escurría entre los dedos, y los añicos de cristal se deshacían contra el suelo de teca de Panamá, pero ¿qué importaba? Al final no todas las historias tenían un final feliz. Eso era mentira. Y la suya no era una excepción. Y la culpa no era de alguien a quien pudiese gritar, con quien pudiese desesperarse, o a quien perdonar. Había sido eso, que ella había creado en sí misma y que se reflejaba en el espejo, lo que la había destrozado.


Y ahora estaba ROTA. En mil pedazos.

9 comentarios:

aLba (*) dijo...

los finales felizes no existen..

Camaleona dijo...

Pues hay que empezar a recomponer...

Chocolate dijo...

Fuerte!

Que peor enemigo que uno misma...

Antes de romper, dería intentar reflexionar y hacer cosas para recomenzar...

Saluods :)

.Amazonica dijo...

A veces los finales felices parecen solo una cortina de humo, fáciles de destruir y poco duraderos.

Te he concedido un premio :) Pásate por mi blog a recogerlo, siquieres claro ;)

Coco dijo...

pues allí iré yo, esparadrapo en mano, a recomponerla con mimo :)

un besito.

Dara Scully dijo...

Y le tocaba rehacerse, que si no lo hacía ella, no lo haría nadie.



un miau que baila con una cometa azul

Paulette dijo...

Siempre hay un final feliz,
aunque simplemente sea eso;
un final. Alguno, que está esperando por ocurrir.

Un beso de cristal,
;)

Albademadrugada dijo...

y ahora toca unir los pedacitos y buscar un nuevo camino, aquel que sí tenga un final feliz.

un besiño bonita :)

Ulyanov dijo...

Creo en los finales felices. Al menos como principio... Otra cosa es que sean algo rarísimo. Un besazo!